Muchos piensan que orar es hablar bonito, con palabras que suenan bien. La oración de Moisés no suena así. Es directa, insistente y a veces incómoda.
Un versículo para empezar
La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. (Stg 5:16 NTV)
Orar es hablar con Dios y contar con que él escucha. No es una fórmula: es una conversación que tiene peso.
Qué enfrentó
Después del becerro de oro (ver Idolatría), Dios le dijo a Moisés algo muy duro sobre el pueblo:
Ahora quítate de en medio, para que mi ira feroz pueda encenderse contra ellos y destruirlos. (Éx 32:10 NTV)
Y le ofreció hacer de Moisés una gran nación (Éx 32:10). La respuesta de Moisés fue interceder: trató de apaciguar al Señor (Éx 32:11).
Qué sintió
El texto no nombra emociones, pero se nota en cómo habla. Moisés no se queda callado ni dice frases solemnes. Le habla con franqueza:
¡Oh Señor! […] ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto con tan gran poder y mano fuerte? (Éx 32:11 NTV, en parte)
Le recuerda a Dios su propia fama, le pide que cambie de parecer y le trae a la memoria las promesas a Abraham, Isaac y Jacob (Éx 32:12-13). La Biblia nos deja ver a alguien que se atreve a hablarle a Dios como lo siente.
Y el resultado, según el texto:
Entonces el Señor cambió de parecer en cuanto al terrible desastre con que había amenazado destruir a su pueblo. (Éx 32:14 NTV)
Quién lo sostuvo
Más adelante, Moisés oró otra vez, y esta vez fue por algo distinto: no quería seguir sin Dios.
Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar. (Éx 33:15 NTV)
Y Dios le respondió:
Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso. (Éx 33:14 NTV, en parte)
Ciertamente haré lo que me pides, porque te miro con agrado y te conozco por tu nombre. (Éx 33:17 NTV)
Moisés pidió que Dios fuera con ellos, y Dios dijo que sí. La oración de Moisés no fue una fórmula: fue una conversación en la que Dios respondió.
Y hoy, ¿quién te sostiene?
- Dios. Escucha. En Éx 33:17 le dice a Moisés: «te conozco por tu nombre».
- Jesús. Dijo: «He rogado en oración por ti […] para que tu fe no falle» (Lc 22:32 NTV, a Simón). Y de él dice Hebreos que vive «a fin de interceder con Dios a favor de ellos» (Heb 7:25 NTV).
- El Espíritu Santo. «No sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros» (Ro 8:26 NTV, en parte).
Y tú
- Moisés le habló a Dios sin rodeos. ¿Cómo suenan tus oraciones: formales, apuradas, honestas?
- ¿Qué le dirías hoy a Dios si no tuvieras que sonar bien?
- Moisés oró por todo un pueblo. ¿Por quién te sientes llamado a orar esta semana?
- «Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar». ¿Hay algo que no te animas a hacer sin sentir que Dios está contigo?
- La Biblia dice que Jesús y el Espíritu también oran por ti. ¿Qué cambia saber eso cuando no sabes qué decir?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo. Las reglas no cambian.
- Cuando alguien se defienda con Oración (cancela una Prueba), dice una necesidad o el nombre de una persona por la que quiere orar. Puede decir «paso».
- El jugador a su derecha ora una sola frase en voz alta por eso, o dice «yo oro por ti en silencio».
- Al terminar, cada uno escribe el nombre de alguien por quien orará esta semana.
Por qué funciona: Oración detiene una Prueba. En el pasaje, la oración de Moisés detuvo un desastre que Dios había anunciado. La mesa entera practica lo mismo, en pequeño.
Datos prácticos
- Edad: 12 a 20. Ora siempre con voluntarios, nunca obligues a nadie a hacerlo en voz alta.
- Tiempo: 7 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo.
- Antes: Perseverancia. Cierra la temporada de Moisés.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
