Se dice mucho: «solo ten fe». Pero cuando estás asustado o confundido, nadie te dice por dónde se empieza a confiar.
La historia de Abram tiene algo útil: la duda y la confianza pasan en la misma escena, con unos versículos de distancia.
Un versículo para empezar
Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. (Pr 3:5 NTV)
Confiar no es entenderlo todo. Es apoyarte en Dios incluso cuando no ves cómo va a salir.
Qué enfrentó
Vuelve a Gn 15. Abram acaba de decirle a Dios que de nada le sirve todo sin un hijo (Gn 15:2-3). Dios no lo regaña: lo lleva afuera y le dice que mire el cielo y cuente las estrellas, porque así serán sus descendientes (Gn 15:5). Y entonces ocurre algo breve:
Y Abram creyó al Señor, y el Señor lo consideró justo debido a su fe. (Gn 15:6 NTV)
Duda y confianza en la misma conversación. Abram no era una persona que dudaba y otra que confiaba. Era el mismo Abram, minutos después.
Pablo lo explica siglos más tarde:
Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído. (Ro 4:18 NTV, en parte)
Confiar, aquí, es creer lo que Dios dijo cuando lo que ves dice otra cosa.
La prueba más dura
Años después, Dios puso a prueba esa confianza. Es uno de los pasajes más fuertes de la Biblia, así que léelo antes con tu grupo (Gn 22:1-14):
Tiempo después, Dios probó la fe de Abraham. (Gn 22:1 NTV, en parte)
Dios le pidió a Abraham que le ofreciera a Isaac. Abraham se levantó temprano y salió (Gn 22:3). A sus siervos les dijo:
Allí adoraremos y volveremos enseguida. (Gn 22:5 NTV, en parte)
Y a Isaac, que le preguntó por el cordero:
Dios proveerá un cordero para la ofrenda quemada, hijo mío. (Gn 22:8 NTV)
Qué sintió
Aquí hay que ser honestos: el texto no cuenta lo que Abraham sentía. Ni en Gn 15:6 ni en Gn 22 hay una línea que diga si estaba tranquilo, aterrado o las dos cosas. Lo que sí cuenta es lo que dijo y lo que hizo: creyó, se levantó temprano, siguió caminando, respondió a su hijo.
No hay que inventarle una calma que la Biblia no le da. La confianza que muestra el texto es algo que se hace, con o sin la sensación de seguridad.
Quién lo sostuvo
El relato de Gn 22 no termina con el sacrificio:
Abraham llamó a aquel lugar Yahveh-jireh (que significa «el Señor proveerá»). (Gn 22:14 NTV, en parte)
El ángel del Señor lo detuvo, y había un carnero. Dios proveyó (Gn 22:11-13). Este relato termina con Dios deteniendo el sacrificio y proveyendo; no es un modelo para pedirle algo así a nadie.
Y hoy, ¿quién te sostiene?
- Dios. La confianza de Abram se apoyó en lo que Dios dijo: «No temas […] yo te protegeré» (Gn 15:1) y las estrellas (Gn 15:5).
- Jesús. «No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí» (Jn 14:1 NTV).
- El Espíritu Santo. «Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo» (Ro 15:13 NTV).
Ro 15:13 une la esperanza segura con el poder del Espíritu Santo, no solo con tu esfuerzo.
Y tú
- Duda y confianza en la misma escena. ¿Se pueden tener las dos a la vez? ¿Cuándo te ha pasado?
- «Creer lo que Dios dijo aunque lo que ves diga otra cosa». ¿Qué cosa concreta dijo Dios que hoy te cuesta creer?
- El texto no cuenta lo que sentía Abraham. ¿Qué cambia si confiar es algo que haces y no algo que sientes?
- ¿Qué parte de tu vida estás intentando controlar y podrías entregarle a Dios esta semana?
- Dios proveyó un carnero. ¿Cuándo sentiste que Dios te dio justo lo que necesitabas?
Dinámica con el mazo
Tiempo: 15 minutos · Jugadores: 2 a 5 por mesa · Material: el mazo y tarjetas en blanco. Las reglas no cambian.
- Cuando alguien se defienda con Confianza (ignora un Evento o una Prueba), antes de que siga la partida dice: «Esta semana le entrego a Dios…». Es opcional: puede decir «paso».
- El líder, la primera vez, abre con algo propio y sencillo.
- Al terminar, cada uno escribe en una tarjeta «Confío en que Dios…», la pega en una pared o la guarda, y se vuelve a leer en una semana.
Por qué funciona: Confianza es la carta que no se deja quitar. Lo mismo que muestra el pasaje: confiar es una decisión que se toma en medio de la Prueba.
Datos prácticos
- Edad: 14 a 20. Incluye Gn 22:1-14, un pasaje fuerte: léelo antes con tu grupo.
- Tiempo: 7 minutos de lectura, 15 de dinámica.
- Materiales: el mazo y tarjetas.
- Antes: Duda. Después: Fidelidad.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
